Programa Bàsic i especialitzat de Mindfulness

Acceso al programa BASICO DE MINDFULNESS

Acceso a los programas especializados (CON CONTRASEÑA)

Para acceder a los  programas especializados es necesario haberse visitado con Oriol(psicología) para hacer un abordaje correcto al problema, ya que el programa por si solo no va a solucionar un problema específico, hay que tomarlo como un soporte más a la terapia global.

Requiere una dedicación de 20 minutos 3-4 veces por semana , durante 3 meses para notar bien sus efectos. aunque a las 3 semanas ya se notaran sus efectos. 

Para sesiones inmersivas de Mindfulness con Realidad Virtual con la plataforma PSIOUS, en la consulta privada con Oriol o a distancia (en este caso se requiere gafas de realidad virtual).  contáctame

Para una experiencia más rica, acompaña las sesiones, adquiriendo o alquilando un sensor de  Biofeedback para registrar tus sesiones de Mindfulness. 

Para que nos servirá?  Hola Mindfulness. Adiós estrés y ansiedad.

Este tipo de meditación ofrece herramientas para ser más felices, aumentar los niveles de bienestar y bajar el estrés

El mindfulness se considera una práctica de meditación, una técnica de relajación y una actitud más distendida ante la vida. Es una herramienta que puedes usar en cualquier situación y en cualquier momento del día.

El objetivo final es conseguir que las situaciones cotidianas no te afecten, que tus emociones no te jueguen una mala pasada, que puedas tomar las mejores decisiones en cada momento y que tu mente deje de fabricar pensamientos que no te llevan a nada bueno.

Es una práctica nacida en Oriente que se ha adaptado a nuestro estilo de vida y que te ofrece gestionar tus emociones, que descubras cuáles son tus pensamientos más recurrentes para que puedas cambiarlos y así recuperes tu bienestar general.

Tenemos demasiadas responsabilidades, tareas y compromisos y, si tenemos un hueco libre, buscamos una actividad para ocuparlo, nunca lo destinamos a descansar

Budismo

El origen del Mindfulness suele situarse hace 2.500 años en la tradición budista con Siddhrta Gautama, Buda, que fue el iniciador de esta tradición religiosa y filosófica y que recibió enseñanzas de otros maestros y él mismo perfeccionó. La herencia de esta tradición es la esencia de la práctica del Mindfulness.

El mindfulness moderno está basado en el movimiento budista Vipassana, una antigua técnica de meditación de la india que consiste en “tomar conciencia del momento presente”, “tomar conciencia de la realidad”. Se lleva a comprender la verdadera naturaleza de la realidad, a saber, las tres marcas de la existencia: la impermanencia y la insatisfacción de todo ser acondicionado que existe, y el contacto con el “non-self”. Con esta idea, el practicante se convierte en un Sotāpanna así llamada, un “entrador en el flujo”, la primera etapa en el camino hacia la liberación.

Sensaciones:

Cuando enfocamos nuestra atención en el cuerpo, aprendemos a reconocer y a explorar cuatro sensaciones básicas, que constituyen su idioma primordial, y a las que cada uno somos en mayor menor grado sensibles:

  • Temperatura: Sensaciones asociadas al paso del calor al frío y viceversa. Siempre hay una oscilación ligera y constante entre diferentes temperaturas causadas no solo por los cambios externos, sino por los procesos fisiológicos y los impulsos emocionales. Si les damos espacio para que se desplieguen, asistimos a su continuo cambio e incluso a su disolución.
    Algunas personas expresan que durante la práctica de mindfulness se les enfría el cuerpo, mientras que otros experimentan calor o bochorno. En general durante la práctica la disminución de estrés mejora la conductividad del cuerpo, y la temperatura tiende a unificarse y estabilizarse.
  • Tensión: Se refiere a las sensaciones de apretar y soltar, de tensión y relajación. Hay procesos naturales que conllevan estas sensaciones, como por ejemplo la respiración o el latido del corazón. Hay otras sensaciones de tensión que provienen de nudos emocionales: al escucharlas conscientemente con una actitud receptiva y tolerante, facilitamos la apertura de nuevas comprensiones. Las sensaciones de tensión y relajación constituyen una: danza continua que a veces se enfatiza en alguna zona según nuestro estado anímico.
  • Movimiento: Se refiere a la sensación de que algo se mueve en el cuerpo de un lado a otro. De arriba abajo  Hacia fuera o hacia dentro. El cuerpo está en constante movimiento. Esto es evidente por ejemplo en la respiración. En el pecho puede sentirse en ocasiones el movimiento de bombeo del corazón, como un latido e incluso una vibración. Todo está en continuo movimiento.
  • Contacto: Se refiere a la sensación de tocarse de una parte del cuerpo con otra. O con algún objeto, como la ropa, el cojín o la silla. Las sensaciones de contacto a veces son muy sutiles, como en el caso del contacto entre párpado y ojo, los dedos entre sí o labio con labio.

Hay otras sensaciones como son la percepción de la gravedad, el equilibrio y la postura corporal, o el nivel de humedad del cuerpo, que algunas personas experimentan con bastante claridad, pero que a otras les pasan fácilmente desapercibidas.

Instrucciones de uso:

1- COMODIDAD, ANTE TODO
¿Tienes un lugar cómodo para meditar? ¿Te has quitado todo aquello que te molesta para poder concentrarte mejor? ¿Hay algo que debas hacer antes de ponerte a meditar a fin de asegurarte la comodidad?
Ponte cómodo/a para empezar con tu sesión de Mindfulness. La comodidad es imprescindible ya que ésta te ayudará a concentrarte mejor. Puedes hacerlo estirado o sentado.

Intenta meditar sin ropa ni calzado que te apriete. Quítate los zapatos, desabróchate el cinturón, quítate el reloj y las joyas que te molesten, etc. Si te sobra ropa porque tienes calor, quítate lo que te sobre. Y al revés si tienes frío. Ten una mantita cerca por si te baja la temperatura corporal.
Además, esta comodidad también debe reflejarse fuera: medita en un sitio cómodo, sobre un cojín  vigila que tu espalda esté recta y no te duela, no fuerces la postura, cámbiala las veces que lo necesites (esto es en el nivel principiante, ya que luego se te enseñará a mantener la postura, sea la que sea, en toda la sesión), busca un sitio sin ruidos (a ser posible, sino esto no es imprescindible, como ya verás más adelante) y silencia las llamadas y mensajes.

2. MARCA UNA RUTINA
¿Sabes cuándo vas a realizar tu sesión del día? ¿Concretamente a qué hora? ¿Es un horario realista? ¿Se ajusta a tus condiciones del día?
Haz el entrenamiento siempre a la misma hora. Es la forma de adiestrar la mente y habituarla a seguir tus sesiones de meditación como un hábito. Para ello, intenta ser razonable. Debe ser un momento del día que sepas con total seguridad que le vas a ser fiel. No te compliques la vida.Para empezar solo tienes que encontrar unos minutos diarios para meditar. Unos minutos diarios que son para ti. De nada te va a servir empezar una sesión y no continuar tu entrenamiento en los siguientes días.
La mente necesita adiestrarse. La mente está habituada a no estar presente, a saltar de un pensamiento a otro sin parar. Para
lograr lo contrario, necesitas familiarizarla con la técnica. En este caso es la meditación y ésta debe ser diaria. A fin de que no te saltes tu sesión diaria de Mindfulness, deberás encontrar un espacio de tiempo que sepas que será para ti, sí o sí. Sé realista y prográmate el día.

3- ENTRÉNATE EN SERIO
¿Cuál es tu intención? ¿Eres fiel a esa intención? ¿Con qué te comprometes entonces? Entrénate seriamente. Como ya se señala en el tip anterior, tu entrenamiento ha de ser diario. La mente necesita aprender algo nuevo, y como cualquier otra disciplina en la vida, la familiaridad con lo nuevo se consigue con compromiso. Ahí está la seriedad de tu práctica.
Hazla semana a semana, sin fallar ni un solo día. Esto es más importante todavía si comprendes que además se trata de adiestrar la propia mente.

No se trata solo de aprender algo nuevo… sino de conseguir que la mente se aquiete y que permanezca presente en el presente, lo más que pueda. Y si reconoces además que lo que quieres es que este entrenamiento surja luego de forma espontánea fuera de las sesiones, entonces comprenderás aún más la importancia de no saltarse ni una sola sesión.
Con el tiempo, las ventajas de dedicarte unos minutos diarios a ti y a tu entrenamiento, son excelentes: salud, sabiduría, mayor compasión, calma mental, sensación de control, estabilidad emocional, optimismo, empatía, etc. Sé constante. El éxito reside en la constancia.

4-NO IMPORTA EL RESULTADO
¿Tienes expectativas antes de empezar tu sesión? ¿Te cuesta no tenerla? ¿Cómo puedes dejarla de lado y solo centrarte en el método?
No busques el resultado ni en la propia sesión ni fuera de ésta. No importa tanto lo que va a pasar en la sesión. Eso no es tan importante. Lo importante es hacerla, sí o sí, y conseguir que la mente se habitúe.
Todo está bien. Solo haz la sesión y no busques resultados. Además, intenta no ser perfeccionista.

Algún día sucederá el cambio e irás subiendo de nivel más y más. Este tip es uno de los más difíciles, ya que tenemos la creencia de que si hacemos algo debe ser para obtener un resultado concreto. Si bien, tienes una finalidad concreta para realizar este entrenamiento, lo cual está muy bien, aun así, a la hora de hacer tu sesión, debes hacerla sin expectativas.
Todo lo que surge en ella está bien. Sé consciente de lo que ocurre… y sigue entrenándote. Si sales de la sesión más relajado/a, más presente, más centrado/a, esto está bien.

Si sales de la sesión igual que como entraste, esto está bien. Si sales de la sesión, más nervioso/a, con sopor o peor que antes, también está bien… en el sentido que debes aceptarlo, ser consciente, apuntarlo, y seguir. Lo importante es que apliques el método. Si lo haces está bien. En cambio, si en la sesión, no aplicas el método, estarías perdiendo el tiempo.

5-Toma consciencia de la resistencia.
¿Qué tipo de resistencia se dispara en tu sesión? ¿Eres capaz de observarla y no reaccionar en contra de ella? ¿Cómo sería aceptarla en la propia sesión?
Ésta puede expresarse de varias maneras. Y lo importante es que seas capaz de detectarla y verla simplemente como lo que es: una expresión de rechazo de tu propia mente.
Sus formas son: sopor, aburrimiento, rebote, rumiación, distracción, rechazo, pereza. También lo contrario: rigidez, apego, orgullo, sentimiento de superioridad, competitividad respecto a tus compañeros de meditación.

Son solo expresiones de tu mente. Incluso puedes verlas como “positivas”. Pueden significar que haces bien tu meditación, ya que tu mente está reaccionando. Este tip te insta a comprender que la propia resistencia no es negativa por sí misma. Es una señal de que te estás entrenando y que tu mente está reaccionando. Cuando aprendas a aceptar que la resistencia no es ni buena ni mala, meditarás mejor.
Truco: obsérvala mientras meditas. La resistencia también puede ser un foco de atención. Sé un observador de todo lo que ocurra en tu meditación, incluyendo la resistencia. Y, por consiguiente, lograrás mantener la constancia en tu práctica, porque no te desanimarás.

6-Date cuenta de tu parloteo.
¿Eres capaz de darte cuenta de que tu mente se dispara con pensamientos en plena sesión? ¿Eres capaz de observarlos y no reaccionar contra de ellos? ¿Cómo sería aceptarlos en la propia sesión?
Date cuenta de tu parloteo. Sin más. Si crees que al empezar a meditar tienes que quedarte en blanco… vas errado/a. Meditar no es quedarse en blanco.

Todo lo contrario. Meditar es dejar que suceda lo que sucede y observarlo, para no engancharse con ello. Y lo que sucede es… el parloteo. Lo que vas a notar es que tu mente no deja de parlotear. Divaga de un tema a otro, de un pensamiento a otro, y ¡sin parar!
Esto no es malo, en absoluto. Esto es y solo es. Cuando meditas te das cuenta de que tu mente piensa y piensa. Eres más consciente de este parloteo. No vayas en contra. Solo observa como entra un pensamiento y como sale, y luego lo mismo con el siguiente.

Y si estás en las primeras sesiones de Mindfulness, solo date cuenta del parloteo, y vuelve a tu foco de meditación, sea ésta la respiración o los sentidos.
De todos modos, no te preocupes. En los audios, las sesiones de Mindfulness, se te indica todo ello, paso a paso. Solo déjate llevar.

7-Sé un observador
¿Eres capaz de observar lo que ocurre en tu sesión de meditación… y solo observar? ¿Eres capaz de no reaccionar en contra de todo aquello que piensas y sientes?
Sé un observador. Es a lo que te vas acostumbrar en Mindfulness. Cada vez que medites, lo que haces es… ser un observador.
Sea de tus propias sensaciones corporales (en la sesión del body scan), sea de tus sensaciones ligadas a los sentidos (vista, oído, olfato, tacto y sabor), sea de tu respiración (sin alterarla), sea de tu movimiento o.… sea de tus propios pensamientos.
No importa el objeto de tu concentración, es decir no importa en lo que estés enfocado/a. Lo que importa es que te habitúes a observar lo que ocurre, sin más. Esto te lleva a aceptar lo que es. Lo que está siendo en ese preciso momento, y en el siguiente y así en todo el tiempo de tu meditación.

8-LA MENTE CONCENTRADA EN UN PUNTO
¿Qué sesión te resulta más fácil? ¿Notas diferencias en tu experiencia con cada una?
En cada meditación, en la sección de audios, te centrarás en un punto de concentración. El más fácil de todos ellos es el de la respiración. Y es el que más se utiliza en la práctica tradicional, por ejemplo, en el budismo tibetano.
También es importante el punto de concentración en lo que ocurre en la naturaleza. Quizá esta forma de meditación es la más utilizada en el taoísmo y budismo zen.
Luego, el más revelador es el punto de concentración en tus propios pensamientos. Es el más utilizado en el budismo tibetano de alto nivel.
Pero lo que has de entender, ante todo, es que cada uno de ellos es importante por sí mismo, puesto que corresponde a un nivel de práctica. Esta práctica tiene su sentido y ha de ser gradual.
No te saltes ninguna sesión ni ninguna fase.
Hazlo como se te indica en la app, ya que los pasos previos permiten que los pasos posteriores se realicen más fácilmente.
Otro tema que has de entender es que, en cada fase, en realidad, se encuentra también la esencia de todas las otras fases. Pero este punto lo descubrirás con la práctica.
TU FOCO DE ATENCIÓN: Mindfulness significa “Atención Plena”. En cada sesión vas a entrenarte en mantener la atención plena en un punto en concreto. Los focos que trabajarás son los siguientes: sensaciones corporales, respiración, los 5 sentidos, tus pensamientos y emociones.

9-OBSERVAR SIN ALTERAR
¿Eres consciente de cómo respiras en tu sesión? ¿Eres capaz de observar tu respiración sin alterarla voluntariamente? ¿Aun así, se aquieta ella misma, sin tu control? ¿Eres capaz de observar eso también?
Este tip es muy importante. Después del Body Scan (la primera sesión), viene el Mindfulness aplicado a la respiración (la segunda sesión). Aunque este tip se aplica en todas las sesiones, tiene una relevancia mayor en la sesión de la respiración.
Este tip es importante. Debes entenderlo antes de hacer la sesión. La respiración es solo tu foco de atención. Nada más. Por lo tanto, esto no es un ejercicio para respirar correctamente. Solo es un ejercicio de control mental.Solo observa tu respiración natural, sin alterarla.
Ahora bien, si ella misma, sin tu control voluntario, empieza a aquietarse, calmarse, a ser más pausada y más completa, ¡perfecto! Cede a sus cambios. Esto simplemente puede ser un efecto positivo de tu práctica. Pero entiende bien que no debes provocarla. Es ella misma quien se aquieta.

10-AL DARTE CUENTA, VUELVE
¿Te distraes fácilmente? ¿Te das cuenta de ello? ¿Eres capaz de observar la distracción y volver suavemente a tu foco de atención, en la sesión?
Si te das cuenta del parloteo, obsérvalo y decide volver a tu foco de atención.
Cuando estás enfocado/a en la respiración o en las sensaciones y sentidos, es posible que te distraigas. Como ya se ha mencionado anteriormente, esto es normal. Completamente normal. Y por lo tanto no es “negativo”. Solo está ocurriendo.
El truco es darse cuenta de que está ocurriendo la distracción. Entonces, cada vez que esto ocurra, aprende a darte cuenta, acéptalo sin rechazo, no te juzgues, y suavemente, cediendo más y más, vuelve a tu objeto de meditación, sea la respiración o las sensaciones o sentidos. Nada más.
Y cuando vuelva a pasar en la misma meditación, vuelves a hacer lo mismo. Retorna suavemente a tu foco de atención. La meditación es como un baile sereno, calmo y de total aceptación.

11-Continúa con otros focos de atención
¿Mantienes la atención plena en los 5 sentidos? ¿Eres capaz de detectar detalles de la realidad en los que no te habías fijado anteriormente? ¿Notas la diferencia?
El foco de atención del que hemos hablado más hasta ahora es el de la respiración. Ahora debes continuar el mindfulness centrado en los 5 sentidos.

Así es. Primero tienes el body scan, para darte cuenta de tus sensaciones corporales. Luego tienes la meditación en la respiración.
El siguiente paso, es meditar en los objetos de tus 5 sentidos: olfato, oído, vista, tacto y gusto. Es el Mindfulness aplicado a los 5 sentidos. Serás consciente de los ruidos y sonidos, así como del silencio. También de los colores, las formas, las distancias, la definición, la luminosidad, el movimiento, así como de las texturas, los olores y los sabores.

Prestarás atención a cada detalle. Se trata de que seas consciente de lo que ocurre fuera y de lo que ocurre dentro: las sensaciones agradables y desagradables, aceptándolas tal cual. Sin reaccionar emocionalmente.

12-LOS 5 SENTIDOS POR FASES
¿Mantienes la atención plena en los 5 sentidos? ¿Puedes hacerlo uno a uno? ¿Y qué tal si lo haces todos a la vez? ¿Cómo es tu experiencia?
En la meditación de Mindfulness aplicado a los 5 sentidos, se te acompaña a darte cuenta de cada detalle, primero cada sentido por separado, uno a uno, y luego… todos juntos.
Esta segunda parte de la meditación puede ser un poco más compleja. Pero cede a ella, sin más.
El resultado llegará por sí mismo. Si necesitas ampliar el tiempo de entrenamiento de esta fase, hazlo. Lo importante es que, al final, seas capaz de estar presente en el presente, es decir, que seas capaz de darte cuenta de varios detalles al mismo tiempo y de una forma integrada.
Aunque te parezca difícil, simplemente practica y practica

13-Empieza con los ojos cerrados
¿Mantienes la concentración en tus sesiones? Mantener los ojos cerrados, ¿te ayuda a
concentrarte? ¿Eres consciente de ello?
Anteriormente, hemos mencionado que tu postura ha de ser cómoda, ya desde el inicio de tu entrenamiento. Ahora, este tip también incide en el mismo tema: la comodidad.
Te será más fácil concentrarte en los focos de atención de cada meditación si mantienes los ojos cerrados. Gracias a ello, la mente se concentra con mayor agudeza y se distrae menos.
Pero sigue leyendo, porque lo interesante es lo que viene en el siguiente tip. Entiende que todo lo que se te indica forma parte de un entrenamiento. Cada parte tiene una función. Y cada fase te facilita las siguientes. Primero haz las meditaciones con los ojos cerrados.

14- Continúa con los ojos semi-abiertos
¿Mantienes la concentración en tus sesiones con los ojos semi-abiertos? Mantener los ojos semiabiertos,
¿te ayuda a concéntrate? ¿Eres consciente de ello? ¿Notas la diferencia con respecto a tener los ojos cerrados?
El siguiente nivel es hacer las meditaciones con los ojos semi-abiertos. Esto se te indica en el propio audio. Una vez te vayas acostumbrando más y más a meditar, intenta seguir con tus sesiones con los ojos semi-abiertos. Esto es mirando al suelo, a un metro o dos de distancia. Es la medida justa para estar presente y no distraerse.

15-Y finalmente con los ojos abiertos
¿Mantienes la concentración en tus sesiones con los ojos abiertos?, ¿te ayuda a concentrarte?
¿Eres consciente de ello? ¿Notas la diferencia con respecto a tener los ojos semi-abiertos?
Llega el momento en que tendrás que pasar al siguiente nivel: meditar con los ojos abiertos.

Se te indicará en los audios. Cuando suceda, con la práctica, te habrás acostumbrado a meditar con los ojos abiertos y será fácil para ti. Incluso automático. Ya no tendrás ganas de hacerlo con los ojos semi-abiertos y mucho menos con los ojos cerrados.
Al fin y al cabo, se trata de que tus sesiones de meditación se extiendan más allá de ellas mismas.
Es decir, se trata de que sepas meditar lavando los platos, barriendo, trabajando, caminando, etc.
Resumiendo, con las sesiones, estás aprendiendo a meditar en un sitio cómodo y con todas las ventajas para la concentración… para luego conseguir estar presente en situaciones completamente contrarias, como verás en los próximos tips. Se trata de que puedas meditar en movimiento y realizando tu vida normal. Se trata de conseguir un estado de presencia.

16-En movimiento


¿Mantienes la atención plena cuando caminas? ¿Es una atención selectiva o es plena? ¿Eres consciente de todo lo que te ocurre?
El siguiente nivel es andando, prestando atención selectiva y luego, atención general. Esta será tu última sesión de entrenamiento básico en Mindfulness.
La harás con los ojos abiertos y siendo consciente de tu caminar. Prestarás atención a cómo colocas el pie en el suelo y en cómo se mueve tu cuerpo mientras caminas. Pero eso no es todo.
Mientras lo haces, como que ya tendrás resultados de las anteriores sesiones, podrás ser consciente de todas tus sensaciones corporales, de tu respiración, de las sensaciones de los 5 sentidos y finalmente incluso de tus pensamientos. Todo en una sola meditación.
No importa si al principio no lo logras. Será con la práctica que conseguirás lo que se llama la integración. Todo integrado para estar presente en el momento presente. Cuando te hayas familiarizado con ello, podrás seguir con los 3 últimos pasos, que describimos a continuación.

17- En pleno “estrés”

¿Mantienes la atención plena en un medio “hostil”? ¿Te enganchas al rechazo? ¿Eres capaz de mantener entonces la atención plena en ese mismo rechazo?
Lo siguiente es continuar con lo que has aprendido… en un medio “hostil”. Claro está “hostil” desde tu punto de vista. Puede ser un lugar desagradable, para ti.
¿Eres capaz de meditar, es decir, de mantener la atención plena en tu objeto de concentración, en el metro? ¿En una plaza ajetreada? ¿En medio del tráfico? ¿Mientras los vecinos ponen la música a tope?
Entrénate y verás lo que consigues. Hazlo fuera de la dualidad rechazo-apego. Ni rechaces i te apegues. No te apegues a lo que suceda ni lo rechaces, solo observa. No hay ni bueno ni malo. Solo es. Solo observas y aceptas. Te mantienes presente, sin más.

18-En plena compañía
¿Mantienes la atención plena en un sitio lleno de gente? ¿En una conversación?
Meditar en plena compañía es el siguiente paso. Medita en presencia de los demás pero sin comentar que lo estás haciendo.
Estás hablando y al mismo tiempo estás presente. Estás escuchando y estás presente. Estás respondiendo y estás presente. Estás reflexionando y estás presente. Estás sintiendo y estás presente. Estás con la otra o las otras personas… y también estás meditando.
Llegará un día que ni tan siquiera estarás meditando. Dejarás de “hacer la meditación” para “no hacer”, simplemente “ser-estar” presente en compañía.

19-En un medio placentero
¿Mantienes la atención plena en un sitio placentero? ¿Eres capaz de no aferrarte al apego? ¿Eres capaz de disfrutar el momento?
El siguiente paso es seguir en un medio muy agradable a nivel personal y… sin reaccionar, solo observando. Se trata de familiarizarte con el no –apego a lo “bonito”. Esta situación es igual de importante que la del tip 17. Incluso quizá pueda ser más difícil mantener la atención plena en un medio agradable que en uno desagradable.
La reacción más habitual al experimentar una situación agradable es el apego. Y el apego puede incluso ser más difícil de observar que el propio rechazo. Esta parte de la práctica es muy importante. No te la saltes. Aprende a estar presente sin apego a lo “bonito”. Solo acepta, observa y no reacciones agarrándote. Disfruta mientras dure. Luego deja que ocurra lo que esté ocurriendo, sea bueno o malo… y haz lo mismo. Cede, acepta y observa. Presta atención plena.

20-Como si fuera nuevo
¿Eres capaz de observar lo que sucede como si fuera la primera vez? ¿Hay frescura en tu experiencia? ¿Eres capaz de mantener esa frescura?
Observa, presta atención plena a lo que te sucede, como si lo vieras por primera vez. Ahí está el tema. Sentir la frescura de todo. Estar presente es vivir en esa frescura. Estar más allá de la reacción de rechazo y de apego, es estar en la frescura de la aceptación y del disfrute.

Incluso puedes hacer la prueba. Ahora mismo. Si ya has empezado el entrenamiento, hazlo. Vive este mismo instante como si fuera todo nuevo. Vívelo sin la carga del pasado. Sin ligarlo a ningún juicio de valor. Si aparecen los juicios -ya que la mayor parte del tiempo, sobre todo si no estás entrenado/a, aparecen-, entonces obsérvalos y vuelve luego en la frescura

21-En buenas condiciones.
¿Has invertido un tiempo para crear tu ambiente motivador? ¿Qué debes modificar para que lo sea? ¿Estás practicando con constancia?
Al principio de tu entrenamiento debes tener cuidado con las condiciones externas para conseguir serle fiel a tu práctica. Esta condiciones crean un ambiente óptimo para meditar. Recuerda que debes facilitarte el entrenamiento.
Condiciones externas: – Debe ser siempre el mismo lugar, – sin interferencias, – con poca luz o luz cálida, – debe ser agradable para ti, – sin ruidos, – y preferentemente que sea motivador.
De ti depende que quieras ponerte una vela, incienso, etc. Todo esto no es importante. Lo importante es que no sientas ninguna resistencia para aplicar la sesión, ya que las resistencias se pueden producir en tu mente, y con esto basta. Procura que tu lugar de meditación sea motivador para ti… En otras palabras, que tengas ganas de ir ahí y meditar con constancia.
La practica diaria, ha llevado a estos dos mitos del baloncesto, Lebrón y Kobe y a muchos oros deportistas profesionales a ser capaces de practicar Mindfulness, en un tiempo muerto…en medio de una cancha de básquet gritando en un momento de máxima presión…

22-Lidia con la resistencia
¿Sientes alguna de las 2 resistencias? ¿Cuál es la más común en tu meditación? ¿Cómo sueles gestionarla?
Como ya has visto en el tip 5 y en el tip anterior, la resistencia es un factor que debes tener en cuenta desde el minuto cero. No te olvides de ella. Tampoco la rechaces. Sólo debes tener en cuenta que:
– Es normal.
– Es común a todos los practicantes.
– Es más común en el nivel de principiante.
– Por lo tanto, es esperable. No pienses que no se va a disparar. Tenlo claro.
– Puede pasar desapercibida.
Es verdad: puede pasar desapercibida, si no la tienes en cuenta.
Obviamente, si lees los tips y te entrenas bien, la vas a tener en cuenta. Y cuando surja… entonces solo la vas a observar. Aplica el Mindfulness a la misma resistencia. Solo obsérvala.
Una vez apliques este primer paso, y si observas que la resistencia te puede más, puedes aplicar las 2 estrategias siguientes, según el tipo de resistencia.
En meditación, tenemos 2 tipos de resistencias básicas: el sopor y la agitación. Son los 2 polos opuestos a lo que sería una mente clara y en equilibrio.
Para el sopor, que es cuando te sientes pesado/a, adormecido, obtuso/a:
– Mantén los ojos cerrados mirando ligeramente hacia arriba o visualiza una bola de luz clara en el entrecejo.
– No comas justo antes de meditar.
-Haz tu meditación solo por la mañana.
Para la agitación, que es cuando la mente está agitada, presentando cierta rumiación y distracción:
– Mantén los ojos cerrados mirando para abajo o visualiza una bola de luz cálida en el bajo vientre.
– Tómate unas hierbas, como una tila o una manzanilla, antes de la meditación.
– Haz la meditación solo por la tarde-noche.
– Ves al baño antes de meditar.

23-Llega al estado de presencia
¿Puedes llegar a ser observador/a del observador/a? ¿Cuándo? ¿Lo logras en meditación? ¿Lo logras fuera de la meditación? ¿Mantienes el estado de presencia a lo largo del día? ¿En qué momentos es más fácil? ¿En qué momentos es más difícil?
Más allá del estado de relajación y del estado del observador, tenemos el estado de presencia. El estado de presencia es incluso el observador del observador… y surge de forma natural. Es decir, observar cómo observas. Y esto sucede como resultado de una práctica firme, sólida y comprometida.
Pero desde ya, debes saber que el estado de presencia es lo que se pretende cuando se medita. El estado de presencia es ese estado mental de estar plenamente presente en todo momento, minuto a minuto, pase lo que pase. Por la mañana, por la tarde y por la noche. Desde que te levantas hasta que te acuestas. En situaciones agradables y en las difíciles. Solo/a o acompañado/a.

24-Mantén la mente de principiante.
¿Crees de verdad que puedes dejar de ser un principiante? ¿Cuándo? Si cada momento es nuevo,
¿cómo podrías dejar de ser un principiante de ese momento preciso?
Sea cual sea el nivel que tengas, sea cual sea la meditación que hagas, sea cual sea el tiempo que lleves meditando, siempre, aunque sientas que vas avanzando, siempre eres un principiante… de ese momento. Tener claro este punto, te aleja del orgullo, uno de los enemigos del estado de presencia. El orgullo entendido como ese sentimiento que te hace creer que ya lo sabes todo y que no necesitas más, ese sentimiento que hace que te sientas superior a los demás.
El orgullo puede ir en tu contra. Hará que creas que lo sabes todo… cuando en realidad todavía te queda mucho por aprender… Hará que creas que estás en presencia cuando en realidad puede que estés distraído/a. Incluso, y ahí está lo más grave, hará que creas que no tienes orgullo, cuando en realidad es lo que más te invade. Hará que no seas consciente de que te has bloqueado.
No dejes de ser un principiante. Considérate en todo momento un principiante –no solo lo digas, siéntelo de verdad- y la práctica te acompañará más fácilmente.

25-Mantén la mente de un niño
¿Cómo vives tu día a día? ¿Sientes que tu mente se vuelve más fresca y abierta ante los sucesos que acontecen? Si cada momento es nuevo e irrepetible, ¿lo vives como tal?
Una mente directa, abierta, curiosa, entusiasta, entregada, , presente, transparente. Recuerda los 2 tips anteriores. Ambos tips te llevan a sentir que todo es nuevo y tu mente está abierta a lo que es. Éste será el efecto de un buen entrenamiento. Debes reconocerlo y mantenerlo.
Vivirás lo mismo de siempre, es decir, por ejemplo, en la misma ciudad, con el mismo trabajo, conviviendo con las mismas personas, pero todo será diferente, porque a cada instante será fresco y nuevo. Serás más consciente de todos los detalles, incluso de aquellos que no habías percibido antes… pero que ahí estaban. También estarás más centrado/a y sentirás una calma interna inalterable. Esto te llevará a no responder a las mismas situaciones cotidianas desde esquemas anteriores: creencias, prejuicios, formas de ver y de ser… del pasado. Será una experiencia directa en el presente.

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